sábado, 16 de marzo de 2019

Las 10 mejores rimas de Bécquer


Rima IX

Besa el aura que gime blandamente
las leves ondas que jugando riza;
el sol besa a la nube en occidente
y de púrpura y oro la matiza;
la llama en derredor del tronco ardiente
por besar a otra llama se desliza;
y hasta el sauce, inclinándose a su peso,
al río que le besa, vuelve un beso.



Rima X

Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman;
el cielo se deshace en rayos de oro;
la tierra se estremece alborozada;
oigo flotando en olas de armonía
rumor de besos y batir de alas; mis párpados se cierran... ¿Qué sucede? –
¡Es el amor que pasa!

Rima XIII

Tu pupila es azul y cuando ríes
su claridad suave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.
Tu pupila es azul y cuando lloras
las trasparentes lágrimas en ella
se me figuran gotas de rocío
sobre una violeta.
Tu pupila es azul y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea
me parece en el cielo de la tarde
una perdida estrella.

Rima XXI

¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul,
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
RIMA XXIII
[A ella. No sé...]
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!

Rima XXX

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugo su llanto
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino: ella, por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún, ¿por qué callé aquel día?
Y ella dirá, ,¿por qué no lloré yo?

Rima XXXV

¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día,
me admiró tu cariño mucho más;
porque lo que hay en mí que vale algo,
eso... ni lo pudiste sospechar.

Rima XXXVIII

Los suspiros son aire y van al aire.
Las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?

Rima XLIV

Como en un libro abierto
leo de tus pupilas en el fondo.
¿A qué fingir el labio
risas que se desmienten con los ojos?
¡Llora! No te avergüences
de confesar que me quisiste un poco.
¡Llora! Nadie nos mira.
Ya ves; yo soy un hombre... y también lloro.



Rima LIII

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!.

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar, ...
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!


jueves, 14 de marzo de 2019

miércoles, 13 de marzo de 2019

viernes, 8 de marzo de 2019

Si me tenías

        Ya no te extraño cuando canto tu canción ...
        No me hace falta tu deseo en aquí en mi cama...

jueves, 7 de marzo de 2019

Caramelos de miel entre tus manos


Esta versión en vivo está genial...perfecto hermoso, veloz luminoso con Miranda...


Quédate 5 minutos

¿Por qué me fui a enamorar de ti?
  Si sabía que era prohibido
 Nunca quise lastimar
 Desearía no saber amar
 ¿Por qué me fui a enamorar de ti?
 De este amor clandestino
 Tal vez será el encanto de saber
 Que lo nuestro no está permitido

El hombre de la lluvia



Sabes quien soy verdad? Soy un hombre de la lluvia.

Soy el que pasea por las calles cuando nadie más lo hace.

Cuando la lluvia moja tu cara, cuando el frio se asienta en tu pecho, cuando las tinieblas te envuelven, entonces es cuando puedes verme.


No sabes como ni porqué, pero cuando me necesitas y me llamas siempre acudo a tu encuentro.

Entonces, cuando nos encontramos, veo tu cara mojada, tus manos temblorosas y tus ojos asustados.
Y yo, como siempre te sonrio con dulzura mientras seco tus mejillas y tomo tus manos.

Te abrazo y te llevo lejos de la lluvia y el frio. Las tinieblas quedan atras y por un momento, te veo sonreir de nuevo.
Que hermosa es tu sonrisa. Cuando aparece en tu rostro de repente vuelves a ser preciosa.



No necesitas hablarme porque tus ojos hablan por ti y me dicen todo lo que un hombre de la lluvia podria desear escuchar. Me dices: como lo haces, siempre lo consigues, nunca me dejas sola en los dias grises, gracias, muchas gracias...

Mientras veo todo eso en tus ojos me siento tan feliz... pq así somos los hombres de la lluvia.

Sigo mirandote a los ojos, ahora vivos de nuevo, llenos de cariño y gratitud, de ternura y quietud.
Y mientras te sigo mirando, lentamente, la tristeza se adueña de mi. Porque se que pronto volveré a perderte. La tormenta se aleja de tí y tu corres de nuevo en busca de la luz, de la vida...

Quizás haya algún hombre de la luz que te espera, para volver a compartir contigo todos los amaneceres del mundo, para poder verte despertar con tu rostro maquillado de felicidad, para hacerte olvidar que hay tormentas y para que no pienses más en mi...

Sabes? A veces me gustaría ser un hombre de la luz. Quizás así no te vería con el pelo mojado, ni tiritando, ni desorientada en la penumbra. Me gustaría verte reluciente como el sol, llena de vida como un rio en primavera y alegre como una mañana en el bosque... pero solo soy un humilde hombre de la lluvia. Tan solo se abrazarte y darte ternura, agitar los brazos para que la tormenta se aleje de ti, sonreirte y decirte con mis ojos que nunca dejare que llores. Pero eso no es lo que hacen los hombres de la luz. Ellos son de otro modo. Ellos temen la oscuridad y la tempestad y nunca se atreven a venir a buscarte cuando el miedo te atrapa sin avisar. Pero son pacientes, y cuando la luz vuelve a cubrir tus cabellos con el aura que yo nunca alcanzo a ver, entonces, entonces vienen a buscarte.

Yo desde lejos os veo marchar y hasta creo distinguir el aura de la que te hablé. Mis ojos brillan, mis labios sonrien, pero a la vez siento que en mi corazón algo ha vuelto a morir de nuevo.

Soy el hombre de la lluvia, recuerdas? Quizás algún día, cuando marches de nuevo en tu camino hacia la luz del sol, tu rostro se vuelva hacia mi y me digas: ven, quiero enseñarte el amanecer.

Autor : Joan Moret

http://www.hogoland.com/pensaments/pen03_e.htm